El “khalla” o finalizador tiene la responsabilidad general del corte de las baldosas zellige. Cada pieza es cortada de forma aproximada por los “naqqash” o cortadores utilizando una herramienta afilada de doble punta. Ibrahim recorta cada pequeña pieza según la forma requerida, antes de pasárselas a los maâlems, quienes construyen el diseño.
Ha pasado años perfeccionando el arte del zellige, el intrincado mosaico de Marruecos. Formado en Marrakech desde muy joven por su abuelo, maestro artesano, aprendió a cortar con la precisión de un joyero, transformando la simple arcilla en deslumbrantes mesas y fuentes. Sus manos firmes y su mirada paciente dan a cada pieza su equilibrio y belleza. Espera convertirse en maâlem y ensamblar cada diminuta pieza cincelada a mano hasta obtener su diseño final.
Cuando no está trabajando, a Ibrahim se le puede encontrar jugando al fútbol con sus hermanos en las calles cercanas a su casa. Su comida favorita es un clásico plato marroquí: cordero cocinado a fuego lento con ciruelas pasas, espolvoreado con sésamo y almendras, un sabor reconfortante que le recuerda a la familia, la celebración y el hogar.
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